ARTÍCULOS

Mentes diferentes, aprendizajes diferentes…

Mel Levine, PhD graduado de Harvard University, obtuvo una beca Rhodes y culminó sus estudios en Oxford; como Pediatra dirigió el Clinical Center for the Study of Development and Learning y enseñó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte, luego fundó “All Kind of Mind”. En 2003 leí su libro “Mentes diferentes, aprendizajes diferentes”, una obra pedagógica sin precedentes, sustentada en la experiencia de sus pacientes. Levine creo que supera a Howard Gardner; lamentablemente, su vida tuvo un trágico final.

La plasticidad del cerebro y la Curva CPPA.

La plasticidad cerebral es una capacidad que posee el cerebro para cambiar su estructura y su funcionamiento de manera permanente, como reacción a la diversidad del entorno y a los procesos de aprendizaje.

El “error” en la educación

En 2007 asistí a un congreso sobre didáctica de las ciencias en donde se presentaron las ideas de Jean Pierre Astolfi; hace unos días un colega me envió un PDF del libro “El error un medio para enseñar” del mismo autor.

Astolfi parte de los principios cognitivos de Bachelard y Piaget, pero sobre todo de la experiencia cotidiana del “error” como circunstancia a la que nos enfrentamos en cada momento, como protagonistas o como víctimas; vivimos con los errores y es parte fundamental de la vida; no se equivoca el que nada hace. Tradicionalmente, a nivel educativo, el error es visto y valorado como algo negativo –cada error puede representar una nota mala–; en este contexto el didacta francés le da vuelta a la hipótesis: el error es una fuente de aprendizaje.

Tus hijos (y su educación…)

Los niños y niñas –parafraseando a Arno Stern– NO son seres inacabados, incompletos, imperfectos, que necesitan ser educados para lograr niveles de plenitud humana o ciudadana. Son seres humanos plenos per se…; su solo ser y presencia, lo que son y lo que pueden llegar a ser, representa un valor sustantivo existencial; y no debemos recurrir a ciertos argumentos emocionales, a la compasión, lástima o ternura para valorar lo importante que son. Debemos “respetar” y “confiar” siempre en los niños.