Psicodiagnóstico del niño/a: Una breve guía para padres

Es común entre los padres dar un seguimiento minucioso sobre los diferentes avances neuroevolutivos de sus hijos/as. Desde la concepción hasta el final de la adolescencia, la vigilancia parental es constante: balbuceos, primeras palabras y frases, el gateo, caminar si apoyo y otros hitos evolutivos forman parte de ese monitoreo que tienen los padres hacia sus hijos/as; en donde la edad es un parámetro (transversal) en el que se encuentran establecidos los diferentes logros neuroevolutivos en niños/as.

                Se hace evidente la preocupación que existe ente los padres cuando su hijo/a parece no estar alcanzado los hitos neuroevolutivos según su edad. La preocupación aumenta si se observan “retrocesos” en los logros que ya se habían alcanzado (pérdida del habla, coordinación motora, entre otros). Es esta serie de hechos lo que hace tener a los padres un motivo consulta y acudir con un profesional, usualmente neurólogos, psicólogos o psiquiatras. En cualquier caso, el primer acercamiento con algún profesional es clave para un psicodiagnóstico útil, sobre todo desde el área psicológica-clínica.

                Desde la psicología clínica infantil el psicoadiagnótico de niños es complejo, el constante desarrollo (cambios) en el que se encuentran niños/as, la herencia y el entorno hacen que el diagnóstico psicopatológico sea cuidadoso, por lo que se deberán utilizar diferentes técnicas: instrumentos psicométricos (mediciones de C.I., Atención, Lenguaje, etc.), proyectivos, neuropsicológicos, entrevistas con padres o cuidadores, profesores y por supuesto la observación clínica del niño/a.

                En este sentido, para realizar un correcto psicodiagnóstico, el profesional de la psicología deberá no solamente conocer el manejo de los test que aplicará, sino de los principios y teorías en los que estos se basan, a fin de brindar una interpretación fiel de los resultados. En cuanto a la entrevista clínica, esta es un instrumento versátil pero no por ello carece de técnica y requiere entrenamiento apropiado para su empleo, sobre todo en el área clínica infantil.

                En consonancia con todo lo anterior, muchos padres de niños con déficits en el neurodesarrollo buscan psicodiagnósticos para sus hijos para posteriormente recibir las intervenciones terapéuticas adecuadas al caso. No obstante, con la mejor de las intenciones, los padres requieren iniciar el proceso terapéutico casi de forma inmediata lo que junto a un mal juicio profesional, no se realizan las pruebas psicodiagnósticas pertinentes para conocer el estado actual de la problemática y ofrecer un plan de tratamiento basado en evidencia científica; en más de las ocasiones, los profesionales acceden a las demandas de prontitud de los padres y se restringen a realizar entrevistas y dedicar un tiempo de observación (a juicio clínico y sin ninguna guía estandarizada para ello) a los niños, obteniendo así un panorama muy reducido de las problemáticas y necesidades clínicas del caso. Lamentablemente esto se esta convirtiendo en una práctica común entre los profesionales de la salud mental.

                Entonces ¿cómo debería ser una evaluación psicodiagnóstica? Y lo más importante ¿para qué? No es algo fácil de responder pues las evaluaciones psicodiagnósticos deben prepararse respondiendo al motivo de consulta y a la observación clínico del niño. Sin embargo, se podría decir que existen algunas consideraciones respecto a la evaluación.

La evaluación psicodiagnóstica debe estar compuesta de pruebas estandarizadas estadísticamente como lo son Test de Inteligencia, de Lenguaje, de Atención, Neuropsicológicos, entre otros. Esto permite comparar el nivel en el que se encuentra el niño/a frente al nivel esperado para su edad, lo que facilita la observación de los déficits y, por tanto, perfilar mejor las áreas de intervención. Por otra parte, toda evaluación psicodiagnóstico si amerita (esto se aplica a la mayoría de los casos que llegan a consulta) deberá considerarse una evaluación de aspectos emocionales y de personalidad, ya sean con pruebas proyectivas o pruebas estandarizadas como el MMPI-A, CDI, CAS, entre otros.

Todo psicodiagnóstico también debe incluir entrevistas a los padres. Esta es una técnica muy versátil, se adecua según las necesidades por explorar, aunque también se les pueden encontrar de forma estandarizada como los son el ADI-R, CHiPs, entre otras que se consideren pertinentes. Por último, es necesario recurrir a la observación clínica, sea a través del juego (si es posible) o mediante observaciones estandarizadas como ADOS-2, el EDAH, solo por mencionar algunos.  

Ahora con base a lo anterior, habrá que responder ¿para qué? Poseer todos los resultados de los test psicológicos no brinda un psicodiagnóstico, aunque si le brinda fuertes fundamentos para este. El clínico recogerá todos los resultados, incluyendo los vertidos en la entrevista con los padres y la observación del niño, analizará y emitirá el diagnóstico. Será la pericia del clínico y su habilidad para interpretar los mismos lo que hará la diferencia; pero, esta es relación bilateral: El clínico no puede emitir un diagnóstico psicológico solamente con su buen juicio ni tampoco podría lograrlo solamente con los resultados de las pruebas psicológicas, aunque estas últimas son indispensables para fundamentar con propiedad dicho diagnóstico.

Es de importancia en este sentido, que los padres se informen debidamente cuando decidan realizar evaluaciones psicodiagnósticas a sus hijos/as. El solo juicio clínico resulta insuficiente e irresponsable. El clínico ha de preparar las pruebas psicológicas apropiadas, en lo que se conoce como batería de evaluación, para satisfacer las necesidades de medición y diagnóstico. Los padres están en su derecho de conocer el procedimiento que se establecerá para brindar el diagnóstico, las técnicas e instrumentos a emplear.

Es claro que el procedimiento de evaluación psicodiagnósticas es complejo en niños/as, requiere conocimientos técnicos, prácticos y experiencia en el campo. Se ha tratado de esbozar en pocas palabras y de manera general lo que debería contener, como mínimo un proceso de evaluación psicodiagnóstico. Como padres es importante estar informado y conocer a grandes rasgos lo que se necesita para lograr una intervención adecuada a las necesidades de su hijo/a.

José Rodolfo Pérez Rosales

Director Ejecutivo del Instituto de Investigación para el Aprendizaje