La importancia de la lectura en el desarrollo de los niños y niñas

Puede que en más de una ocasión hayamos escuchado aquello de que la lectura nos permite viajar sin movernos del lugar en el que estamos. Realmente es un medio de transporte de lo más efectivo, que nos acerca a nuevos e interesantes universos. Pero, ¿qué importancia tiene la lectura durante el desarrollo de los niños? ¿Qué papel juega en torno a la estimulación intelectual de los más pequeños?

La lectura, junto al sinfín de historias que con ella esperan a ser contadas, es un tesoro que contribuye al desarrollo de las áreas cognitivas del cerebro. Porque en última instancia leer es comprender: decodificar el lenguaje escrito y entender la información que nos muestran los libros. Pero no todo el aprendizaje acaba en este punto: la lectura también contribuye al desarrollo de la inteligencia emocional.

Es una práctica que nos presenta nuevas formas de ver el mundo en el que vivimos y, por tanto, nuevos puntos de vista críticos. Y es que leer propicia la comprensión, favoreciendo que los pequeños se pregunten desde bien temprano sobre el porqué de las cosas. Buscando respuestas a todas las incógnitas acerca de todo aquello que les rodea.

Además de favorecer el conocimiento, leer también puede ser una herramienta muy efectiva con la que tratar los problemas de desarrollo personal más comunes. Como los temas tabú, algunos miedos concretos (a la oscuridad, a quedarse solos…), o la incontinencia durante la noche.

También funciona como un buen método de autoconocimiento. Los niños se convierten en cómplices de los protagonistas de cada historia. Identifican a los distintos personajes que aparecen en sus lecturas, lo que les ayudará a reflexionar y dilucidar cómo son, cómo quieren seguir siendo y qué es aquello que querrían corregir porque no es del todo positivo en el trato hacia los demás.

Tras conocer muchos de los beneficios de esta buena práctica, planteamos algunas sugerencias para despertar el interés de los niños por la lectura:

1 – En primer lugar, es importante que los padres lideren con el ejemplo: que los pequeños puedan encontrar un referente que se interesa por los libros.

2 – Una práctica interesante puede ser realizar un intercambio de libros con otros niños del entorno. Con el fin de que puedan manifestar “de tú a tú” lo mucho que han disfrutado leyéndolo y por qué en este momento lo recomiendan.

3 – Una práctica similar, que además hace de la lectura un hábito, es la visita periódica a la biblioteca: un océano de libros en el que bucear, con muchas y muy diversas temáticas entre las que de forma autónoma podrán elegir. Además, al igual que en el préstamos entre amigos, podrán tener presente la importancia del cuidado y el no deterioro de aquello que es prestado.

4 – Por último, trabajar el ritual de la lectura en casa propiciará que los niños busquen con el paso del tiempo un momento y un lugar en los que disfrutar sin interrupciones de esta pequeña aventura.

Es un gran reto para padres y profesores despertar el interés de los más pequeños por los libros. Son muchos los beneficios que nos proporciona esta buena práctica como para dejar pasar la oportunidad de disfrutarla. El viaje hacia otros mundos y otras realidades es algo que –más temprano o más tarde- los niños no se pueden perder.

Iliana Guzmán

Maestra y terapista del Instituto de Investigación para el Aprendizaje

Explotar el potencial creativo de los niños y niñas

Está comprobado que el potencial creativo de los niños y niñas decrece con el tiempo. Aprenda a mantener viva esta habilidad en los niños y niñas.

En el mundo laboral, es común la creciente necesidad de contar con habilidades creativas bien desarrolladas que permitan adaptarse al cambio, ser flexibles, tener una mente en constante búsqueda de soluciones y por supuesto innovar.

Sin embargo, muchos desconfiamos de nuestra creatividad porque esta habilidad innata ha sido víctima de unos sistemas educativos y sociales que enfatizan la necesidad de seguir estrictos parámetros, que premian el resultado por encima del proceso y que resaltan el valor de encontrar la respuesta correcta como un único camino de acción.

Gracias a esto, se ha demostrado que la creatividad comienza a decrecer. Sin embargo, existen una gran variedad de cosas que se pueden hacer para asegurar que los niños y niñas mantengan viva esta habilidad porque como dice Úrsula K. Le Guin, “Un adulto creativo es un niño que ha sobrevivido”.

Por eso, presento a continuación una serie de consejos para mantener viva la creatividad.

1. Confíe en el poder del aburrimiento

Muchos padres hoy en día sienten una angustia existencial al pensar que sus hijos puedan llegar a aburrirse. Por tal motivo, les planean agendas cargadas al mejor estilo de un gerente general con el fin de ocupar su tiempo al máximo.

Cuando esto no es posible, aún queda el iPad, celular o televisión. Sin embargo, en cuanto a la creatividad, esto puede ser contraproducente, pues cuando no se da espacio para el uso de la imaginación, esta habilidad no se usa y por tanto tiende a desaparecer.

Un niño aburrido busca recursos, explora el mundo que lo rodea y comienza a generar ideas de cosas que puede hacer. No deslegitime el poder que una caja puede tener para desarrollar el potencial de un niño y niña. Por tanto, motívelos a hacer sus propias creaciones: pídales que inventen sus propios juegos, que planeen actividades para el fin de semana o que creen sus propios dibujos en vez de usar libros para colorear o herramientas tecnológicas

2. Celebrar el proceso por encima del resultado

Creatividad es pasión, imaginación y auto expresión. La habilidad creativa no se trata del producto o de crear una obra maestra. Si la creatividad es entendida como un medio para expresar los sentimientos, entonces la acción creativa requiere espontaneidad y libertad.

A menudo, los niños se siente presionados por crear grandes obras de arte y la ansiedad que esto conlleva no permite que disfruten el proceso. Al ofrecer a los niños un contexto positivo para crear, les estamos ayudando a encontrar la fuente de su creatividad. Para lograrlo, evite usar palabras de crítica como “bueno, malo, bonito, o feo” con los niños.

3. Motivarlos a ser originales

Los niños tienen una naturaleza innata para crear. Sin embargo, muchas veces dejamos al azar su potencial y creemos que por ser talentosos de niños, también lo serán de adultos, lo cual no es del todo cierto.

De hecho, las investigaciones han demostrado que muchos niños prodigio pierden su potencial al crecer por dificultades para relacionarse y no poder encajar en patrones establecidos por considerados raros, y por eso guardan sus ideas y comienzan a seguir a la masa.

Para evitar que esto suceda, motive a los niños a ser excelentes en lo que hacen, pero sobre todo a que encuentren felicidad en el proceso; permítales explorar una gran diversidad de intereses y a recoger aprendizajes cuando cometen errores.

Pero sobre todo muestre su apoyo cuando los niños demuestran estos intereses o pasiones, pues si bien se ha demostrado que el talento se forja con la práctica, el impulso que mueve a practicar por horas y horas viene del corazón.

Iliana Guzmán

Maestra y terapista del Instituto de Investigación para el Aprendizaje

Cómo lograr que los niños y niñas dominen sus impulsos

Una de las mayores preocupaciones que tienen padres y maestros es que sus niños se porten bien, tarea que en ocasiones parece imposible.

Los adultos se preguntan cómo lograr que los niños hagan lo correcto, que no se empecinen en hacer una y otra vez aquello que les indicamos que no deben hacer. Para esto, los niños tienen que desarrollar algo que todo ser humano necesita y que a veces parece tan difícil o hasta imposible: el saber inhibir los impulsos que nos llevan a realizar otras cosas o a distraernos para centrarnos en lo que realmente debemos o necesitamos hacer. Para eso necesitamos una gran dosis de autocontrol y dominio propio. Pero, básicamente, el desarrollo de la función ejecutiva llamada inhibición ayudará a que nuestros niños logren realizar las actividades que necesitan realizar sin problemas.

La inhibición es la capacidad para auto reprimir la impulsividad de forma apropiada, para la ejecución de un plan de acción.

Se estimula con tareas que impliquen dar una respuesta positiva mediante la supresión de otra prepotente, o en tareas en las que se debe inhibir una actividad cognitiva o conductual para llevar a cabo un objetivo.

Inhibición conductual e inhibición cognitiva

Inhibición conductual. Es la que se refiere a la inhibición de respuestas comportamentales ante la presencia de un estímulo, y se relaciona con el control de impulsos y la postergación de la gratificación. Se puede solicitar al niño que realice una actividad para luego recibir una recompensa, dándole valor a los tiempos de espera antes de actuar; o se le puede pedir que inhiba una respuesta motora ante la presencia de un estímulo. Por ejemplo: «Si no apoyas los codos sobre la mesa, recibirás postre» o «El que espere sentado va a salir antes al recreo», etc.

Inhibición cognitiva. Es la que se relaciona con la resolución de problemas y consiste en suprimir la información irrelevante o innecesaria de la memoria de trabajo. Se puede estimular con tareas de incertidumbre, con distintas alternativas de respuesta de las cuales solo una es la correcta. Por ejemplo, preguntas de múltiple opción.

También se puede estimular realizando actividades en que se necesite la eliminación de estímulos irrelevantes, en tareas que impliquen resistencia a interferencias. Por ejemplo, tener que leer una historia mientras se pone una música fuerte o mientras escuchan diferentes sonidos o personas hablando, etc. Se puede utilizar el clásico ejercicio de leer el color en que está escrita una palabra y no la palabra. Por ejemplo: AZUL, en este caso deberían decir ROJO en lugar de leer azul. Se busca inhibir la palabra para leer el color.

Se pueden realizar ejercicios en los que se pongan diferentes imágenes y el niño deba clasificar por grupos. Por ejemplo, encerrar todos los animales. De esta manera, debe inhibir toda imagen que no sea de animales.

En cuanto a las actividades sugeridas, el cielo es el límite. Padres y docentes pueden crear actividades específicamente adaptadas a su realidad. Lo importante es ejercitar los mecanismos de inhibición. De lo contrario, los futuros adultos buscarán autocomplacerse haciendo lo que quieran cuando quieran, sin entender que en ocasiones hay que dejar de lado el placer por el deber. Es necesario que los niños entiendan desde ya que la obediencia trae satisfacción por un trabajo terminado y bien hecho.

Lo mejor es utilizar el juego como herramienta básica, ya que si imponemos las actividades, se resistirán; pero si lo ven como algo divertido, sin darse cuenta estarán aprendiendo algo muy valioso para la vida.

Iliana Guzmán

Maestra y terapista del Instituto de Investigación para el Aprendizaje